Jun
27
2009
Otro curso queda atrás. Felicidades a todos los que han aprobado y especialmente a aquéllos que han superado las pruebas de acceso a la universidad. A los pocos suspendidos, ánimo. Quizá el ejemplo de los compañeros les sirva de estímulo. Todos pueden. Todo es querer y confiar.
Ya saben que me voy a otro centro y lamento que algunas cosas se hayan quedado en el camino… Pero, en fin, lo fundamental se ha conseguido y me siento razonablemente satisfecho.
Que tengan un buen verano.
Lean. Ya saben lo agradable que es.
Un abrazo.
Jose.
Feb
19
2009
Ahora valoren, por favor, el mejor resumen de todos, atendiendo a los criterios de la PAU:
Se valorarán positivamente los siguientes aspectos:
1. Que sea fiel al texto original.
2. Que recoja con objetividad sólo los contenidos principales del texto de
partida.
3. Que no incluya información que no conste en el texto original.
4. Que no incluya valoraciones ni juicios personales.
5. Que sea proporcional. Se recomienda que en ningún caso la extensión
del resumen sobrepase un tercio de la del texto propuesto.
6. Que no repita literalmente secuencias y enunciados completos del original,
razón por lo que no es recomendable el uso de muletillas como “El
autor dice…”, “El texto trata de…”, etc.
7. Que se redacte de una forma personal.
8. Que sea un nuevo texto con las propiedades de la coherencia, la cohesión
y la corrección.
Del punto que se le asigna al resumen dentro de la calificación global de la
prueba, se distribuye de la siguiente manera: 0’50 puntos para los criterios 1 a 5, y
0’50 puntos para los criterios 6 a 8, que constituyen los tres criterios que recogen las
recomendaciones dirigidas a la adecuada redacción del nuevo texto o texto del resumen.
La respuesta deberá ser:
- El mejor resumen es:
- Criterios de la PAU:
Feb
06
2009
Hola.
Esto es un desafío. Entre todos decidiremos quiénes (3, sólo 3) concluyen (exactamente 300 palabras) la siguiente propuesta de forma más brillante y original.
Termina el relato (se hace añadiendo un comentario)…
“Hace años, según me contaba mi abuela, en esta ciudad no había ninguna casa de dos plantas. Ni de tres. Ni de más. Nadie las pintaba: todas las fachadas eran grises porque estaban levantadas con la sustancia amarga que extraían del pantano. En realidad, no eran casas. Mejor sería que las llamásemos patios con habitaciones. Decía mi abuela que eran ciudadelas. Como mi abuela se llamaba Adela, siempre creí que esta palabra era un invento suyo.
Vivían en la ciudad diez millones de habitantes. Y en cada ciudadela diez mil. Mil habitaciones en cada patio. En cada habitación, diez personas. Daba igual que fueran familia o no. La ciudad era circular y en el centro había un templo-palacio. Del centro partían innumerables radios-avenidas que separaban las ciudadelas entre sí.
Mi abuela vivía en la ciudadela 6.666. Era igual que todas las demás. Su área tenía forma de una porción de tarta. Las habitaciones, que carecían de puertas, se situaban a lo largo del patio central salpicado de pozos, lavaderos y pesebres para las bestias. Ninguna flor, ningún árbol alegraba los sentidos. A medio camino entre el centro de la ciudad y la frontera del perímetro se levantaba una torre amarilla…”